El codillo asado es un manjar que ha trascendido fronteras y generaciones. Se trata de una pieza de carne jugosa, sabrosa y versátil que se disfruta en diversas culturas gastronómicas de Europa y América Latina. Desde las tabernas alemanas hasta las cocinas españolas, este plato ha conquistado mesas por su sabor intenso y su capacidad para reunir a las familias alrededor de un banquete.
En este artículo exploraremos a fondo la historia, los ingredientes, la preparación y las múltiples formas de disfrutar este clásico. Además, compartiremos consejos, guarniciones recomendadas y variantes internacionales que hacen del codillo de cerdo asado un plato imprescindible en cualquier recetario casero.
Historia del Codillo Asado
El codillo es una parte del cerdo situada entre la pata y la pierna, rica en colágeno y fibras que, al cocinarse lentamente, se transforman en una textura melosa y deliciosa. Su popularidad se remonta a siglos atrás, cuando las familias aprovechaban cada parte del animal.
- En Alemania, el famoso Eisbein es un codillo cocido o asado acompañado de chucrut y cerveza, una receta tradicional de Baviera.
- En España, especialmente en Castilla y León, el codillo asado al horno se prepara con hierbas aromáticas, vino y patatas panaderas.
- En América Latina, esta pieza de carne se adaptó a las cocinas locales, combinándola con especias regionales y acompañamientos típicos.
La magia del codillo radica en que, pese a ser considerado un corte humilde, se transforma en un plato de lujo gracias a su cocción lenta y al juego de especias.
Ingredientes para un Codillo Asado Tradicional
Para preparar un codillo al horno de forma clásica, se necesitan ingredientes básicos pero de calidad. La receta para 4 personas es la siguiente:
- 2 codillos de cerdo frescos o salmuerizados
- 1 cebolla grande en rodajas
- 4 dientes de ajo machacados
- 200 ml de vino blanco seco
- 1 ramita de romero fresco
- 2 hojas de laurel
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra recién molida
Opcionalmente, se puede añadir caldo de carne o verduras para potenciar los sabores.
Preparación Paso a Paso del Codillo Asado
1. Marinado de la Carne
El marinado es fundamental para lograr un sabor intenso. Coloca los codillos en una fuente honda, añade ajo, romero, laurel, pimentón, sal, pimienta y un chorro generoso de aceite de oliva. Vierte el vino blanco y deja reposar en la nevera al menos 4 horas.
2. Horneado Inicial
Precalienta el horno a 180 °C. Dispón los codillos sobre una bandeja junto a las rodajas de cebolla y el líquido del marinado. Cubre con papel de aluminio para que la carne se cocine lentamente sin perder jugos. Hornea durante 90 minutos.
3. Dorado Final
Pasado el tiempo, retira el papel y sube la temperatura a 220 °C. Deja que la piel se dore hasta quedar crujiente. Gira los codillos a mitad de cocción para lograr un dorado uniforme. Este proceso dura unos 25 minutos.
Consejos para un Codillo Jugoso y Crujiente
- Usa vino de buena calidad, ya que el sabor final depende de él.
- Si el codillo está en salmuera, reduce la cantidad de sal añadida.
- Añadir caldo durante el horneado evita que la carne se reseque.
- Pincelar la piel con miel y mostaza al final aporta un toque caramelizado irresistible.
Guarniciones Perfectas para el Codillo Asado
El codillo asado combina de manera excepcional con acompañamientos que realzan su sabor. Algunas opciones populares son:
- Puré de patatas cremoso, que equilibra la intensidad de la carne.
- Chucrut o repollo estofado, ideal para quienes buscan un contraste ácido.
- Patatas asadas con hierbas mediterráneas, un clásico en mesas españolas.
- Verduras a la plancha, como calabacín, pimientos y zanahorias.
- Ensaladas frescas, que aportan ligereza al menú.
Valor Nutricional del Codillo Asado
El codillo es rico en proteínas y colágeno, lo que favorece la salud de articulaciones y piel. Aporta minerales como hierro y zinc, fundamentales para la energía y el sistema inmunológico. Sin embargo, debido a su aporte calórico y contenido en grasa, se recomienda disfrutarlo en ocasiones especiales dentro de una dieta equilibrada.
Variantes del Codillo Asado en el Mundo
Codillo Alemán (Eisbein)
Cocido lentamente y luego horneado, se sirve con chucrut y puré de guisantes. A menudo se acompaña con cerveza oscura.
Codillo Español al Horno
Preparado con especias mediterráneas y vino blanco, acompañado de patatas panaderas y pimientos asados.
Codillo a la Cerveza
Marinado en cerveza negra, ajo y hierbas, ideal para los amantes de sabores intensos.
Codillo en Olla Exprés
Una versión rápida que reduce el tiempo de cocción, manteniendo la jugosidad.
Codillo con Glaseado de Miel y Mostaza
Perfecto para quienes buscan un toque dulce y picante.
Cómo Elegir el Mejor Codillo de Cerdo
Al momento de comprar codillo, ten en cuenta lo siguiente:
- Fresco o salmuerizado: ambos son válidos, aunque el salmuerizado ya tiene un sabor más intenso.
- Color de la carne: debe ser rosado y sin manchas oscuras.
- Corte uniforme: busca piezas de tamaño similar para una cocción homogénea.
Maridaje para el Codillo Asado
El codillo asado se disfruta más con bebidas que complementen su sabor:
- Vinos tintos jóvenes o crianza, con notas frutales.
- Cerveza artesanal oscura, que aporta matices tostados.
- Sidra natural, ideal para quienes prefieren una bebida fresca y ligera.
Errores Comunes al Preparar Codillo Asado
- No marinar lo suficiente: la carne pierde sabor.
- Hornear a temperaturas muy altas desde el inicio: la carne queda seca.
- No girar los codillos durante el dorado: se doran de forma desigual.
- Olvidar hidratar la bandeja con líquido: la salsa se quema y amarga el plato.
Codillo Asado en la Gastronomía Festiva
El codillo es protagonista en celebraciones y ferias gastronómicas. En Alemania, es plato estrella del Oktoberfest. En España, se sirve en fiestas patronales y reuniones familiares. Este plato se asocia con abundancia, tradición y unión. Prepararlo en casa convierte cualquier almuerzo en una ocasión especial.
Conclusión
El codillo asado es mucho más que un simple plato de carne. Es una tradición que reúne historia, cultura y sabor. Su preparación requiere paciencia, pero el resultado es siempre gratificante: una carne tierna, jugosa y con una piel crujiente que cautiva paladares.







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